El diseño como proceso social: repensar el paisajismo a través de la lente de la cultura, la memoria y la negociación

13 de octubre de 2025

Para entender el paisajismo no solo como una serie de decisiones espaciales, sino como un reflejo vivo de las personas, la política y el lugar, debemos replantearnos el acto de diseño en sí. A partir de cuatro años de investigación inmersiva, desarrollé un modelo teórico llamado Diseño como Proceso Social (DASP), una nueva lente que ve el diseño no como una búsqueda solitaria o un oficio puramente técnico, sino como un acto profundamente colaborativo, contextual y cultural.

El DASP propone que el diseño no nace únicamente en la mente de un genio o en la mesa de dibujo. Surge de la interacción dinámica entre diseñadores, clientes, contextos sociales, memoria histórica y las experiencias vividas que dan forma tanto a las personas como al lugar. El diseño se convierte, en este sentido, en una conversación, a veces desordenada, siempre en capas entre lo que
era, lo que es y lo que podría ser.

En el centro de esta teoría está la noción de que cada diseño refleja no solo una visión, sino una negociación: de valores, de identidades y de aspiraciones. El trabajo de Diego Suarez, el paisajista de Villa Vizcaya, ejemplifica esto de maneras extraordinarias.

Para comprender completamente los jardines de Vizcaya, uno debe mapear la migración de significado a través de los continentes: desde la infancia de Suarez en Bogotá, Colombia, hasta su formación clásica en Florencia y, en última instancia, hasta las ambiciones culturales de élite de los Estados Unidos de principios del siglo XX. Estas influencias no solo influyeron en su estética, sino que se convirtieron en el ADN cultural del diseño.
Suarez no se limitó a trasplantar las formas italianas al suelo de Florida, sino que tradujo historias superpuestas, fusionando su propia identidad transnacional con los rituales sociales de su época.

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Margarita Blanco, directora global, ArquitectonicaGEO

Esta es la esencia del DASP. El diseño como proceso social replantea el paisajismo como un medio narrativo que revela las ambiciones, inquietudes e identidades de quienes le dan forma y de quienes se ven influidos por él. Los jardines de Vizcaya, por ejemplo, no son artefactos estáticos. Son textos vivos, escritos en piedra caliza, setos y líneas de visión, que expresan tanto el mundo interior de Suarez como las condiciones sociales de su mundo exterior.

El DASP nos anima a diseñar espacios que reflejen la complejidad humana y respondan a ella. No solo la función y la forma, sino la memoria y el significado. No solo el uso y la utilidad, sino también el contexto social, la resonancia cultural y la verdad emocional.

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Icon Bay, Miami, FL

Sobre la base de cuatro años de investigación inmersiva, desarrollé un modelo teórico que llamé Diseño como Proceso Social (DASP). Planteaba que el diseño paisajístico, especialmente en el caso de Suarez, no era solo una tarea estética o técnica, sino un acto profundamente social. Sus diseños reflejaban negociaciones culturales, identidad transnacional y contexto histórico.

Margarita Blanco, PhD
Global Director

En este sentido, el DASP actúa como un contrapunto a las teorías de diseño anteriores que privilegiaban la forma sobre el sentimiento, o la función universal sobre la especificidad local. Desde la fórmula tripartita de Vitruvio, basada en la utilidad, la solidez y el placer, hasta el mantra modernista de "la forma sigue a la función", la perspectiva predominante en la arquitectura ha subestimado durante mucho tiempo las corrientes sociales que dan forma a nuestro entorno construido.

El DASP aborda este punto ciego. Insiste en que incluyamos la propia historia, la identidad cultural y la memoria emocional del diseñador, así como las del cliente, el sitio y la comunidad, como coautores en el proceso de diseño. El resultado es una comprensión más amplia e inclusiva de lo que significa diseñar y ser diseñado.

Esta perspectiva no es solo teórica. Es práctica. Cuando adoptamos el DASP como principio rector, nos abrimos a resultados de diseño más receptivos, resilientes y resonantes. Honramos las negociaciones interpersonales que dan lugar al espacio. Nos movemos más allá de la estética como superficie y comenzamos a comprometernos con el diseño como un acto de traducción cultural y creación de significado social.

Desde el minimalismo expresivo de Philippe Starck hasta los paisajes espirituales de Luis Barragán, pasando por la poética ambiental de Laurinda Spear, vemos una y otra vez que el gran diseño trasciende la creación de objetos. Es contar historias en el espacio. Es la historia personal hecha pública, la memoria colectiva hecha táctil.

En el mundo globalizado, pero fragmentado de hoy en día, la necesidad de adoptar este enfoque es más urgente que nunca. Ya sea diseñando parques y jardines, políticas, edificios o ciudades, debemos poner en primer plano la dimensión social del diseño, una dimensión que respete el tejido humano del que están hechos nuestros espacios.

Al adoptar el DASP, hacemos algo más que agregar una nueva teoría al canon. Desafiamos el canon en sí. Transformamos el diseño de una actividad solitaria a un proceso compartido, arraigado en el lugar, las personas y la posibilidad de empatía. Y al hacerlo, no solo diseñamos mejores paisajes, sino también legados culturales más sólidos.

Más información sobre el DASP

 

Autora: Margarita Blanco, directora global, ArquitectonicaGEO

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Canopy Park, Miami Beach, FL

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